Resiliencia

Pilar Jericó introduce este concepto en su Héroes Cotidianos, definiéndola como la capacidad del ser humano para afrontar la adversidad, superarla y ser transfomado positivamente por ella.

“La resiliencia implica dos componentes: resistencia frente a las adversidades -capacidad para mantenerse entero cuando se es sometido a grandes exigencias y presiones-, y capacidad para sortear las dificultades, aprender de las derrotas y reconstituirse creativamente, transformando los aspectos negativos en nuevas oportunidades y ventajas.
El término proviene del latín resilio, es decir, volver atrás, dar un salto o rebotar, como les ocurre a las gomas elásticas cuando se estiran y regresan a su estado inicial.  El concepto se comenzó a emplear en la física y fue Michael Rutter quien lo acuñó en 1972 para las ciencias sociales.”

En el LogisticSummit & Expo México 2010, recogido en Énfasis Logística, Yossi Sheffi, Profesor del Massachusetts Institute of Technology y Director de la División de Ingeniería del MIT Center fort Transportation and Logistics, manifestó que actualmente muchas empresas se están posicionando y tomando decisiones ante las contigencias y el riesgo, mediante estrategias como la reingeniería de procesos, clave para una empresa resiliente exitosa.

Una compañía flexible en sus procesos tiene mayores posibilidades de hacerle frente a los retos que se le presentan en la cadena de suministros. Las compañías elásticas, se han asegurado a través de una correcta cultura corporativa y del compromiso asumido con organizaciones externas que podrán detectar la desorganización en su etapa incipiente, lo que les dará más tiempo para responder al problema. Las empresas preparadas son las que invirtieron durante años para construir cadenas de suministro fuertes y flexibles, conocen fuentes alternativas de abastecimiento y las han calificado, aunque no las utilicen. Asimismo han intentado y probado diferentes rutas de embarque y diversos esquemas de distribución y pueden hacer uso de ellos en caso de producirse una desorganización importante.

Para evitar el desorden dentro de la organización, las compañías deben fomentar la cultura de la comunicación en cada una de sus áreas y mantenerlas informadas sobre lo que acontece en el mundo en el ámbito económico, social, ambiental, económico, político y tecnológico. Una cultura corporativa que recompense el libre flujo de información y permita que las jerarquías más bajas adopten medidas correctivas prescindiendo de prolongados procesos de aprobación.

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